Respuesta
Digo, y con la ayuda de Dios: eres culpable por poner la canción en tu estado, y es mejor que seamos predicadores del bien y no de la corrupción. Y el pecado de cada uno que escuche la canción de la que fuiste causa de su transmisión y difusión recaerá sobre ti, según lo que Dios quiera. Así que mira cuánto peso has llevado, porque quien establece una mala costumbre lleva su peso y el peso de quienes actúan según ella hasta el Día del Juicio, y Dios sabe más.