Pregunta
Una señora de cincuenta y seis años, durante el mes de Ramadán, tuvo secreciones blancas espesas y abundantes como moco. Como ella va a la oración de Tarawih en la mezquita, durante la oración siente que algo húmedo le baja y le resulta difícil pasar entre la gente, así que completa su oración y pide perdón por ello. ¿Es válida su acción?
Respuesta
Digo, y con la ayuda de Dios: Las secreciones de la mujer, si son de la forma habitual de claridad y no cambian de color, son puras y no anulan la ablución ni manchan la ropa. Lo que parece en estas secreciones es impureza, y no se le permite permanecer en la oración, ya que su ablución se anula. Dios sabe mejor.