Digo y con la ayuda de Dios: no significa que nos sean hostiles en la esencia de la religión que debamos boicotearlos en las transacciones, y el Profeta lo llevó a cabo, él es quien nos trajo la legislación de parte de Dios Altísimo, y es nuestro modelo a seguir. Por el contrario, llevar a cabo contratos con no musulmanes puede activar el movimiento comercial y beneficiar a los musulmanes, pero esto no se aplica a aquellos que han ocupado nuestras tierras y tomado nuestros lugares sagrados. Más bien, debemos debilitar al ocupante, no fortalecerlo, y esforzarnos intensamente en ello. Si el boicot sirve a nuestra causa y apoya a nuestra gente, debemos hacerlo, y Dios sabe mejor.